Dar el primer paso hacia el mercado laboral sigue siendo uno de los principales retos para muchos jóvenes. Mientras las empresas buscan talento con competencias y experiencia, quienes comienzan su trayectoria profesional necesitan precisamente una oportunidad que les permita adquirirlas.
En este contexto, la entrada en vigor de la Ley 513 de 20 de marzo de 2026, que crea el Programa de Pasantías para incentivar oportunidades laborales en el sector privado, abre una alternativa para facilitar la transición entre la formación académica y el empleo.
La iniciativa está dirigida principalmente a jóvenes entre 18 y 25 años y contempla una retribución mensual de B/.450, póliza de seguro, jornadas de hasta 40 horas semanales y una duración máxima de un año. La participación de empresas y entidades será voluntaria.
Sin embargo, desde el Consejo del Sector Privado para la Asistencia Educacional (COSPAE) destacan que el verdadero valor de una pasantía no debe medirse únicamente por el tiempo que una persona permanezca dentro de una empresa, sino por las competencias, conocimientos y herramientas que pueda adquirir durante esa experiencia.
Aprender mientras se trabaja
Una pasantía puede convertirse en una oportunidad de desarrollo cuando el joven cuenta con objetivos claros, orientación, acompañamiento y la posibilidad de aplicar sus conocimientos en situaciones reales.
La reglamentación del programa incorpora procesos de inducción, así como la designación de un tutor o mentor dentro de la empresa y mecanismos de seguimiento y evaluación.
Para COSPAE, estos elementos pueden marcar la diferencia entre simplemente cumplir tareas y vivir una experiencia que prepare al joven para futuras oportunidades.
“Abrir espacios para que los jóvenes puedan adquirir experiencia es importante, pero también debemos mirar la calidad de esa experiencia. Una pasantía debe permitir aprender, desarrollar competencias, recibir orientación y salir mejor preparado para enfrentar las siguientes oportunidades del mercado laboral”, señaló Carmen Sealy de Broce, presidenta de COSPAE.
Durante una buena pasantía, los participantes pueden conocer el funcionamiento de una organización, fortalecer habilidades técnicas y socioemocionales, aprender a trabajar en equipo, asumir responsabilidades y recibir retroalimentación sobre su desempeño.
Empresas como parte del proceso de formación
El sector privado tendrá un papel importante en el desarrollo del programa.
Las empresas conocen cuáles son las capacidades que demanda actualmente el mercado, las nuevas tecnologías que están incorporando y los perfiles profesionales que necesitarán en los próximos años.
Por ello, además de ofrecer un espacio de práctica, pueden convertirse en actores importantes para orientar y preparar a las nuevas generaciones.
“Participar en el programa no debería significar únicamente asignar tareas a un joven. Significa crear las condiciones para que esas tareas tengan un propósito formativo y contribuyan al desarrollo de competencias que le servirán para construir su trayectoria profesional”, manifestó Sealy de Broce.
Al finalizar el período de pasantía, la empresa deberá entregar una certificación que será reconocida como experiencia adquirida para fines laborales, permitiendo que el joven pueda incorporar ese aprendizaje a su hoja de vida.
El reto: conocer qué sucede después
La implementación del programa también permitirá recopilar información sobre sus resultados.
El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) estará encargado de su implementación, ejecución y supervisión, además de mantener un registro de los pasantes y empresas participantes.
Para COSPAE, el seguimiento puede ayudar a identificar qué competencias están desarrollando los jóvenes, cuáles son las necesidades que observan las empresas y qué sucede con los participantes después de finalizar su experiencia.
“El reto será pasar de medir participación a medir resultados”, agregó Sealy de Broce.
Conocer cuántos jóvenes logran posteriormente acceder a un empleo, continuar su formación o fortalecer sus competencias permitirá evaluar el verdadero alcance de esta iniciativa.
La Ley de Pasantías abre así una nueva puerta hacia el mercado laboral. El desafío estará en procurar que cada joven que atraviese esa puerta salga con mayor experiencia, nuevas capacidades y mejores herramientas para construir su futuro profesional.