Lo que empezó como una noche de tensión en las gradas terminó en celebración con la Roja. La Selección Nacional de Panamá venció 3-0 a Nicaragua en el estadio Rommel Fernández y aseguró su pase como líder del grupo D en la segunda ronda de las Eliminatorias rumbo al Mundial.
Estuvimos ahí y podemos decirlo sin rodeos: el primer tiempo fue un mar de frustraciones. Panamá no encontraba espacios, el ataque se diluía entre imprecisiones y la afición comenzaba a perder la paciencia. Desde la tribuna se escuchaban gritos de impaciencia hacia el árbitro, mientras Nicaragua, sin complejos, presionaba con intensidad y se acercaba con peligro en algunas oportunidades claras —aunque también se la pasaban en el piso buscando cortar el ritmo. Fueron 45 minutos de dominio dividido.
Sin embargo, el segundo tiempo fue otro partido. El técnico Thomas Christiansen ajustó las piezas y Panamá salió con más determinación. Al minuto 56, César Yanis rompió la paridad con una gran definición tras asistencia de Azarías Londoño. Ese gol cambió el ánimo de todo el estadio.
Ya con el marcador a favor, la Roja creció en confianza. Ismael Díaz aumentó la cuenta al 88′ con un remate potente de pierna derecha que dejó sin opciones al arquero nicaragüense. Y cuando parecía que todo estaba dicho, Eric Davis —en su regreso tras lesión— sentenció el 3-0 con un certero cabezazo en el minuto 93, desatando la euforia total.
Con este triunfo, Panamá cierra la segunda ronda de las Eliminatorias como líder de su grupo, mostrando una mezcla de experiencia, juventud y resiliencia. Christiansen, además, igualó a Hernán “Bolillo” Gómez como el técnico con más partidos dirigidos a la Selección Nacional (72), un dato que no pasa desapercibido en este camino hacia un nuevo Mundial.
La victoria no borra las dudas del primer tiempo, pero sí deja claro que el equipo de Panamá tiene herramientas para reaccionar, resolver y clasificar. Y eso, en Eliminatorias, es oro.