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Elena tenía 30 años, una carrera, un apartamento y estabilidad en muchos sentidos cuando sintió por primera vez la necesidad de ser madre. Después de conversar con su pareja, dejaron de usar anticonceptivos y luego de pasados unos meses empezó la frustración, pues no quedaba embarazada. Fue así como comenzó a investigar y a invertir sus ahorros en ese deseo que se convirtió entonces en un sueño por alcanzar.

Gracias a la reproducción asistida y luego de una primera Fecundación In Vitro (FIV) a los nueve meses llegó el bebé anhelado, sano y salvo. Pasaron un par de años, cuando decidieron que deberían tener la “parejita”.

“Nuestro primer intento había sido exitoso, así que estábamos confiados, pues había congelado mis óvulos que es una de las recomendaciones principales cuando piensas tener hijos a mayor edad. Pero luego de tres transferencias de embriones y pérdidas me di cuenta de que no sería tan fácil como la primera vez, así que decidí buscar otras opiniones”, manifiesta Elena.

“Con un proceso bastante avanzado, comenzamos leyendo el historial y procedimos con los estudios pertinentes para ir descartando y descubrir la causa de por qué no se lograba el segundo embarazo de Elena. Es así como se le practica el PGT-A (Preimplantation Genetic Testing) que es un análisis genético embrionario que se realiza durante el tratamiento de FIV para la detección de anomalías en el número de cromosomas”, indica el doctor Saúl Barrera, especialista en reproducción asistida de IVI Panamá.

Ser madre gracias a la reproducción asistida

Tanto la FIV como el PGT-A son técnicas que llevan tiempo aplicándose, pero ahora con la innovación de unirlas en un mismo tratamiento. Gracias al análisis cromosómico de FIV GENETIC, se aumenta el porcentaje de éxito en las transferencias y también la probabilidad de tener un bebé sano. Fue así como Elena aumentó la tasa de implantación y logró quedar embarazada nuevamente.

“La probabilidad de embarazo aumenta hasta el 70 % y se consigue en menor tiempo que un ciclo normal de FIV. Lo mejor es que los resultados se obtienen más rápido, reduciendo que los pacientes sufran el desgaste que suelen experimentar luego de reiterados abortos. El PGT-A para anomalías cromosómicas permite distinguir aquellos embriones cromosómicamente saludables, lo cual aumenta sus posibilidades reproductivas”, agrega el doctor Barrera.

Este tratamiento se realiza en la clínica IVI Panamá y dura entre 10 y 20 días, comenzando con estimulación ovárica y medicación personalizada para cada caso. Está indicado para pacientes que ya han sido sometidas a Inseminación Artificial sin éxito, mujeres con lesiones en las trompas de Falopio, con endometriosis avanzada, número limitado de ovocitos y casos de factor masculino severo.

“Los médicos especialistas, la tecnología que manejan y la Unidad de Apoyo Psicológico de IVI Panamá fueron el soporte para sobrepasar este proceso de ser madre nuevamente. Me hicieron sentir segura en cada paso de los procedimientos que realizamos, estando consciente de que se trataba de un caso de alta complejidad. Por eso, hoy en el día de las madres agradezco de todo corazón que en casa tenga a mis dos razones de ser”, puntualiza Elena.

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