Alertan al Gobierno sobre desatino diplomático contra Nueva Zelanda

La Asociación de Reducción de Daños por Tabaquismo de Panamá (ARDTP) alertó al Gobierno Nacional sobre un desatino diplomático ocurrido en una conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se celebró el pasado mes de noviembre en Ginebra, Suiza.

En una nota dirigida al ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, la Asociación relató que, durante la undécima Conferencia de las Partes (COP11) del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registró un gesto hostil contra la delegación de Nueva Zelanda.

Dicha conferencia fue presidida por Panamá, cuya representación diplomática permitió (por acción u omisión) que una ONG reconociera a la delegación de Nueva Zelanda con un “Ashtray Award” (“Premio del cenicero sucio”, en español), un reconocimiento negativo simbólico para señalar públicamente a países que, según sus promotores, estarían influenciados por el lobby de la industria tabacalera.

Para la ARDTP, el aval de este tipo de gestos por parte del país anfitrión de un foro multilateral resulta inapropiado y potencialmente contraproducente, al proyectar una imagen de confrontación que no se corresponde con el rol de liderazgo y facilitación que debió ejercer Panamá desde la presidencia de la COP11.

La Asociación advirtió que este tipo de acciones simbólicas no son inocuas y pueden tener consecuencias reales en la percepción internacional del país, debilitando su capacidad de construir consensos y afectando relaciones diplomáticas con socios estratégicos, como por ejemplo Nueva Zelanda.

En este sentido, la ARDTP recordó en su nota que Panamá mantiene una aspiración estratégica de adhesión al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP), un proceso en el que Nueva Zelanda desempeña un rol determinante tanto político como técnico.

Desde esta perspectiva, la Asociación denunció que gestos de señalamiento público hacia un país clave en ese bloque pueden debilitar la posición de Panamá en negociaciones internacionales sensibles, además de generar tensiones innecesarias con países del Caribe y otras naciones con las que Panamá mantiene lazos históricos, culturales y de cooperación que deben ser preservados y fortalecidos.

La ARDTP subrayó que, en el actual contexto global, la diplomacia es tan importante como la técnica, y que las formas en foros multilaterales son parte integral de la credibilidad internacional de un país.

Evidencia científica, clave para la reducción de daños por tabaquismo

Más allá del componente diplomático, la ARDTP enmarca el episodio dentro de un debate de fondo que, a su juicio, fue claramente evidenciado durante la COP11, donde se resaltó la necesidad de que los países adopten posturas nacionales basadas en evidencia científica, que reconozcan los avances en materia de reducción de daños por tabaquismo y promuevan políticas públicas más eficaces, inclusivas y realistas.

La ARDTP señaló que Panamá, como país comprometido con la salud de su población, tiene la oportunidad de ejercer un liderazgo regional al promover una postura equilibrada que proteja a los menores, fomente el cese del tabaquismo y reconozca el valor de alternativas de menor riesgo para fumadores adultos que no logran dejar el consumo mediante los métodos tradicionales.

En su análisis, la Asociación recordó que agencias regulatorias como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) han reconocido que ciertos productos de tabaco no combustibles pueden representar menores riesgos para la salud en comparación con los cigarrillos tradicionales, cuando son adecuadamente regulados.

Asimismo, destacó que países como Reino Unido, Japón, Suecia y la propia Nueva Zelanda han incorporado estos enfoques dentro de sus políticas públicas de control del tabaco, logrando reducciones sostenidas en la prevalencia del consumo de cigarrillos combustibles, sin renunciar a la protección de la salud pública.

Finalmente, ARDTP hizo un llamado a que Panamá evalúe con mayor cuidado el impacto político y diplomático de sus acciones en foros internacionales, y avance hacia una posición nacional sólida que combine evidencia científica, responsabilidad diplomática y liderazgo regional.